Yo mismo

Guía de río en activo desde hace más de quince años y apasionado de los deportes al aire libre desde que tengo uso de razón.

Hacia el año 1993 tuve la gran suerte de que mi queridísimo padre me hiciera un regalo que pondría un rumbo a seguir. Un arnés y una cuerda, que aún hoy en día conservo con muchísimo cariño.

Para un chaval de nueve años que disfrutaba viendo los domingos por la tardes, al lado de la chimenea, los programas de ¨Al filo de lo imposible» y soñaba con expediciones, aquello le abría un mundo.

Sin tener ni la más remota idea, ese regalo de unos reyes magos, marcaría para siempre mi vida

Un punto de vista diferente

Tanto tiempo pasado en lugares espectaculares, rodeado de una naturaleza exhuberante, de amigos, con alegrías, sustos, tensiones. Un sín fín de experiencias que van escribiendo mi historia.

Y me dí cuenta de que era una historia donde las imagenes de mi retina no correspondían en absoluto con lo que mostraba con mi camara.

Desde ese momento siempre intento captar la acción del deporte en sí, pero intentando ubicar al deportista en un espacio para poder transmitir la inmensidad y espectacularidad del entorno.

Cazando imágenes

En este pequeño clip se puede ver un poco la forma de trabajar que tengo. En bastantes ocasiones pasando por lugares de acceso delicado, e intentando no interferir en absoluto con el deportista, ya que muchas de las veces una distracción podría resultar peligrosa.